Una reflexión teológica-pastoral sobre el mes de la herencia latina en los EUA


Desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre se celebra el mes de la herencia latina en los EUA. La fecha cubre las fechas de la independencia de las naciones centroamericanas, además de México y Chile. ¿Pero, qué celebramos? ¿Qué cosas tenemos que tener presente cuando celebramos la herencia latina en los EUA para celebrar con sustancia?

Primero, celebramos la cultura latina. Aceptar la cultura es aceptar la vida de los diversos pueblos. En la Biblia encontramos que Dios crea a la humanidad, pero los pueblos crean las culturas (Gn. 1-10). No hay cultura sin pueblos. Rechazar una cultura es rechazar la creación de Dios. Entonces, hablamos de culturas, en plural y no de una sola cultura. La cultura latina es rica por su diversidad, en comida, música, artes, moda, deportes, etnicidades, literatura, filosofía, etc. La riqueza de la cultura tiene que llenarnos de satisfacción y al mismo tiempo hacernos conscientes de la existencia de otras culturas y el deseo de conocerlas y aprender de ellas.

Segundo, celebramos la identidad latina. Hay quienes prefieren ser llamados “hispanos”, otros prefieren ser llamados “latinos”. Hay explicaciones de estas preferencias con fundamentaciones cada una de ellas que merecen ser tenidas en cuenta. No obstante, celebramos que no hay una sola identidad latina, sino varias identidades tales como latinos-indígenas, latinos de trasfondo europeo, latinos-mestizos, latinos afro-descendientes, latinos de trasfondo asiático, etc. La diversidad de la identidad latina se ha construido en el desenvolvimiento de la historia de Latinoamérica y la identidad diversa latina se sigue aun construyendo.

Tercero, celebramos la fe diversa del pueblo latino. El trasfondo religioso latinoamericano es mayoritariamente cristiano, de tradición católica romana que empezó en 1492 cuando llegó Cristóbal Colón a nuestra tierra. Desde mediados del siglo XIX hay presencia cristiana de tradición reformada y evangélica, como anglicanos, luteranos, presbiterianos, reformados, bautistas y otros, que ya existían en Europa desde el siglo XVI. Así también las tradiciones judía y musulmana se establecieron en el continente, enriqueciendo la religiosidad latinoamericana. Así como también otros grupos como los mormones, los testigos de Jehová y otros, como el reconocimiento de religiones animistas y espiritistas. Latinoamérica es diversa religiosamente.

Cuarto, celebramos las democracias en nuestras naciones. Políticamente hemos pasado de ser colonias españolas y portuguesa a ser repúblicas. Hemos pasado de dictaduras militares que rompieron el orden democrático para luego volver a la vida democrática. Nuestras democracias son endebles, inmaduras, vulnerables y manipuladas, aun así, celebramos la democracia en nuestros países, sabiendo que es necesario su mejoría y maduración. Celebramos que dejamos las dictaduras para vivir en libertad y con derechos, que votamos y elegimos a nuestros diputados, senadores y presidentes. Celebramos la práctica democrática en nuestros países.

Quinto, celebramos la esperanza de nuestros pueblos y familias. La esperanza en un futuro mejor y distinto, con igualdad de derechos y acceso a oportunidades para indígenas y afro-descendencientes, para mujeres y hombres, etc., con trabajo decente para todos. Nuestros pueblos no son conformistas, sino desafían con coraje la realidad de pobreza e injusticia y salen como migrantes a otros países a buscar trabajo. Celebramos el derecho a migrar de las personas y no condenamos a quienes deciden migrar para cambiar su destino y el de su familia.

Celebremos la cultura latina y la herencia latina con alegría, con apertura para aprender de otras culturas y dando gracias al Dios de la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *