Una reflexión pastoral sobre la navidad para nuestros días

La Navidad es una de las fiestas cristianas más importantes de la Iglesia. En esta fiesta la Iglesia cristiana celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret, hijo de José y María. Esta reflexión girará sobre el énfasis que tendríamos que dar a la Navidad en nuestros días.

Primero, hoy es necesario enfatizar que Navidad es la comprensión que Dios se revela a la humanidad. En nuestros días hay muchos líderes religiosos que se consideran a sí mismos como los reveladores de los misterios de Dios. Hay otros líderes religiosos que se proclaman a sí mismos como mediadores de los dones y bendiciones de Dios. Pero, Navidad significa que Dios es quien se revela y se comunica con los seres humanos. Dios es quien se revela según su soberana voluntad. Nosotros solo pensamos, reflexionamos, interpretamos y explicamos la revelación de Dios al mundo, pero no tenemos el sello de control de la revelación del Dios soberano.

Segundo, hoy es necesario enfatizar que Navidad es reconocer la opción de Dios por los pobres como en quienes Dios revela su mensaje de amor y redención. Dios eligió a un carpintero y a una muchacha campesina y no a príncipe ni a un noble para que sean los padres de Jesús. Dios dispuso que Jesús naciese en un pesebre y no en el palacio de Herodes. Dios eligió a los pastores como receptores de la revelación de Dios del nacimiento de Jesús y no a los poderosos sacerdotes. Dios mostró a los magos del oriente la señal del nacimiento de Jesús y no a los consejeros de la corte del rey Herodes. Los creyentes hoy tenemos que recordar y optar por los más necesitados como una forma de seguir a Dios en su opción al relacionarse con el mundo.

Tercero, hoy es necesario enfatizar que Navidad es acoger, recibir y hospedar con empatía y solidaridad a los extranjeros (as) y migrantes en nuestra ciudad y comunidad. José y María buscaron refugio, acogida y hospedaje cuando iba a nacer el niño Jesús, pero la gente no los acogió. Así, Navidad es tener memoria de la falta de hospitalidad de la gente hacia los extranjeros como un pecado, como una acción que Dios reprueba. Hoy es de mucha preocupación que la gente se entusiasme tanto con la Navidad y no se preocupen por los extranjeros (as) y migrantes. Nos llama la atención que la gente haga banquetes para ellos mismos, sus amigos y familiares sin pensar en los extranjeros y migrantes. No es nada malo hacer los banquetes para nuestros amigos y familiares, pero si es malo olvidarnos y dejar de lado a este sector en la sociedad. Hoy en día hay millones de extranjeros y migrantes en EEUU que deben ser recibidos en la Navidad en las celebraciones. Lo mismo hay que decir con los hermanos y hermanas del África y del Medio Oriente en Europa. Lo mismo hay que decir de los venezolanos (as) que en nuestros países claman por solidaridad, trabajo y apoyo para salir adelante en medio de la crisis que vive el hermano país de Venezuela.

Finalmente, cuarto, hoy es necesario enfatizar que Navidad es esperanza. Jesús dio esperanza a los pobres, a los enfermos, a las mujeres desprotegidas, a los pecadores y otros. En medio de situaciones políticas desesperanzadoras tenemos que ser optimistas y confiar en que el futuro está en las manos de Dios. En medio de la muestra del poder humillante de los poderosos en las iglesias y la sociedad, tenemos que invocar la justicia de Dios para que cambie la realidad social en la que vivimos. Navidad es siempre esperanza en medio de situaciones desesperanzadoras, es fe en medio de la tormenta, es confianza en que Dios es quien tiene la última palabra en la historia de nuestras vidas.

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