Una Maestra que Inspira

Tenía once años y aún cursaba la primaria en una linda escuela pública de Montevideo. Me faltaba un año para terminar el ciclo escolar y pasar a la secundaria. Fueron años de gran alegría e inspiración.

Nunca fui un alumno destacado, más bien uno del común que aprobaba año a año sin inconveniente. Gozaba de una gran popularidad por mi estilo, el gusto por la interpretación y el discurso entre otras cualidades artísticas que daban cuenta de un personaje histriónico. Era votado en las distintas elecciones y era el que cantaba, escribía, bailaba y presentaba los distintos programas. Representante de cruz roja por voto popular, y elegido como delegado cinco años seguidos.  Era el que reía y generaba risas, festejado y seguido tanto por mis compañeros como por las madres de muchos de ellos.

Un día, antes de jugar al fútbol infantil, supe que uno de mis primos menores, único hijo de mis tíos Quito y Negra un bebé de casi dos años, había fallecido. Mi primo, Marcelito Castro había muerto. Me largué a llorar sin consuelo y allí estuvieron para contenerme mis compañeros junto con el técnico que me pregunto si quería irme. Le contesté: voy a jugar por mí y por ustedes.  que son mis compañeros de equipo y en honor a mi primo, vamos a ganar!. Jugamos ese partido y ganamos. Ganamos el primer partido de la solidaridad y el compromiso entre nosotros. Fui a mi casa donde se podía sentir el dolor en el silencio.

El día después fue de profunda tristeza en un velorio dónde se hacía difícil decir o explicar lo inexplicable. Sentía los gritos cansados de mis tíos mis familiares, de amigos, de los vecinos. . . Aun dando sentido espiritual, el dolor era inevitable. No fui a la escuela por un par de días. De regreso, cuando llegué a mi aula, la clase transcurrió con normalidad y aunque mi cabeza estaba turbada y me sentía triste, puse de mi para atender. De repente la maestra Mabel, detuvo la clase y dijo:”Alumnos, saben que Robyn acaba de sufrir la pérdida de su primito de casi dos años. Es nuestro deber estar con el compañero, ayudarlo y hacer que muy pronto volvamos a tener al mismo que nos regalaba sonrisas, y hacía nuestra clase más alegre. ‘Acompañemos a Robyn, estemos con El. “Luego continuó la clase. Recordando al niño que llevamos dentro, va un merecido homenaje a mi Maestra Mabel, que estuvo en ese y en otros tantos momentos de mi vida, de la vida de todos inspirándonos, acompañándonos, aconsejándonos, consolándonos, alentándonos, motivándonos, por sobre todo educándonos con su actitud, con su decir y con su hacer, con el ejemplo siempre.

Ella era Argentina, de la Provincia de Mendoza y en aquel tiempo en que aun nos comunicábamos por carta, logró conectar con una escuela de su Provincia. Conocimos de esta manera, otros lugares, otros niños, otras comidas, otra forma de vivir pero siempre el amor por la vida. liando terminamos nuestro periodo enrolar; ayudo a cada alumno a continuar estudiando , instó a que luchásemos, a que persiguiésemos nuestros sueños y quimeras!. Acompañó a todos y cada uno de nosotros en un emotivo egreso con un abrazo y un beso despidiéndonos de la escuela y agradeciendo que hayamos sido sus alumnos.

En la ceremonia final volvió a emocionarnos con palabras, recomendaciones y amor, mostrándonos el camino a una nueva etapa. Junto al boletín de calificaciones, había una carta que decía:”Sigue siendo la persona que inspira y da calor a los grupos, el que hace chistes, canta canciones y da alegría!. Persigue tus sueños y avanza!. Me encanto ser tu maestra, y ha sido un honor conocerte!. Lleva a cada lugar y al mundo la pasión y el entusiasmo con el que vives!. Beso y abrazo! Tu maestra Mabel! En eso estamos mi querida Maestra!. Todos son amigos pues todos estamos unidos por el amor. La discriminación parte

de la ignorancia y el sin sentir. La comprensión ante el desaire es una actitud sabia de nuestra parte. Hay quienes evolucionamos antes y debemos con el ejemplo ayudar a crecer a los demás.

Quiero todo lo que me propongo. Puedo organizarme, clasificar asuntos por orden de prioridad,

sistematizar, poner en marcha y conseguir. Logro todo lo que quiero.  Quiero comprender lo que rechazo. Puedo observar y reconocer quitando del medio el ego que me ciega y me limita.

Logro saber. Estamos llamados a trascender, ir paso a paso sorteando obstáculos y alcanzando niveles más altos de sabiduría y destreza, de felicidad y confort, desde el amor, cerca de Dios,

porque es en la elevación espiritual y no en otras cosas que se consiguen las herramientas

para los logros y para la paz. Quiero ser honesto y equitativo en todo quehacer y con toda relación.

Puedo usar la balanza de lo justo y reconocer el peso de lo más valioso. Logro integridad

Quiero ser sin desmerecer. Puedo protagonizar con lo más valioso de mi persona, sin mencionar ni resaltar los defectos de los demás. Logro valor. Cada día es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad, otro partido, un evento sin igual. Por eso insisto en mantener la convicción y el propósito tras cualquier inconveniente. Todo pasa y todo vuelve a empezar. Nada se pierde excepto nosotros mismos en los miedos y en el llamado fracaso. Querer es poder y poder es lograr.

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