¿Qué hace bella a una mujer?

Todos conocemos a mujeres que han sido favorecidas con una piel suave y sedosa y con ojos brillantes e inteligentes. Nos referimos a ellas como personas bellas. Los adornos externos, como la ropa elegante y un peinado impecable, ciertamente contribuyen a su buena presencia. ¿O es su espíritu, ese magnetismo interior que comunica tranquilidad a las personas, lo que hace atractiva a una mujer?

Ya sea innata o superficial, la belleza es una fuerza poderosa. “Hay solo dos cosas capaces de traspasar el corazón humano”, escribió Simone Weil. “Una es la belleza, la otra es el dolor”. En nuestro sofisticado mundo de hoy, las dos están invariablemente conectadas. El rejuvenecimiento quirúrgico de la piel, la liposucción o la estilización del cuerpo. Los humanos son la única especie que se inflige a sí misma dolor físico por la belleza. Aunque la mayoría de nosotras insista en que la belleza viene de adentro, nos deshacemos fácilmente de nuestro dinero para comprar remedios contra la vejez, blanqueadores dentales, o suplementos herbáceos que nos garanticen una cintura más pequeña.

¿Cuál es la razón que nos lleva a buscar la belleza tan incansablemente?

La cultura en que vivimos se ocupa más del concepto que tenemos de la belleza, que lo que estamos dispuestos a admitir. En este mundo se juzga cada vez más a las personas por su apariencia exterior, sin prestar atención a su interior, dice Tonya Stoneman.

Cuando le permitimos al Señor que arranque de una buena vez nuestra carnalidad para que podamos ver las cosas con sus ojos, el mundo se ve totalmente diferente. El ver la belleza como Dios la ve, nos libera de las expectativas fantasiosas y de la insatisfacción que hemos heredado de nuestra cultura.

Cualquier mujer puede ser bella, bellísima. Para que una mujer físicamente atractiva sea bella, su interior debe armonizar con su exterior, dice el doctor Elliot Feit. El ingrediente fundamental es la autenticidad, el interés que se expresa siendo generosa, buena oyente, bondadosa y solícita. Ser bella significa tener una actitud muy positiva, una sonrisa perpetua en el rostro y el corazón de una servidora.

Para ser bellas debemos decir palabras animadoras, alentadoras, ver el bien en las personas, compartir nuestra comida con el hambriento, amar sin medida y sobre todo caminar con el conocimiento de que nunca caminaremos solas. El amor es un ingrediente muy eficaz para hacernos bellas. Esto me recuerda aquella historia contada hace algún tiempo, en que una joven india mal parecida se iba a casar con su novio muy agraciado. En su cultura era costumbre que el novio diera una dote a la familia de la novia el día de la boda. Cinco vacas era una dote generosa, sin embargo, su familia esperaba mucho menos. Pero el día de las nupcias, su novio se presentó con diez vacas. Meses después, ella fue vista en el mercado muy segura de sí misma y con un rostro hermoso. Su joven prometido había entendido bien lo que una dote podía comprar. Para resumir, el amor puede hacernos bellas. Qué hacer pues, AMAR Y DEJARNOS AMAR…

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