Naturaleza humana

Leemos en Wikipedia la clásica fábula del escorpión y la rana, que a lo largo de los años ha servido para ejemplificar los rasgos de la naturaleza humana. Su origen es desconocido, aunque generalmente atribuida a Esopo. “En ella un escorpión le pide a una rana que le ayude a cruzar el río prometiendo no hacerle ningún daño, pues si lo hacía, ambas morirían ahogadas. La rana accede subiéndole a sus espaldas pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Esta le pregunta incrédula “¿cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos”, ante lo que el escorpión responde: “no he tenido elección, es mi naturaleza”.

La moraleja, o lecciones aprendidas que se deducen de la fábula en cuestión suelen advertirnos en no confiar en aquellas personas cuyas conductas de vida suelen ser totalmente antagónicas a nuestra bien hacer. Por ejemplo, cometer el error de contarle un secreto a alguien que más bien le pica la lengua por soltarlo en la primera oportunidad que tenga. No veo por donde quien practica el chisme pueda generar confianza en una persona seria y responsable. Al contrario, debe atenerse a las consecuencias. Lo mismo que confiar en un chabacán, un rencoroso o un envidioso. ¿Cómo exigirle decencia a un estafador? O ¿reclamarle un fino léxico al vulgar jayán?

Otro caso puede ser confiar un dinero a alguien que por mala costumbre tiene quedarse con la plata ajena. ¿Cómo poder confiar en una persona mentirosa o irresponsable? Por extensión, ¿cómo creerle a un politiquero? ¿Cómo darle a un haragán el cumplimiento de una misión que requiere prontitud y esmero? La advertencia manda a “no tratar de engañarse con alguien creyendo que eso puede ser igual que uno”. Incluso, vemos a lo largo de nuestra existencia terrena que hay personas que sacarán su maldad sin importarles las consecuencias de sus actos.

Otra de las interpretaciones aceptadas es que la fábula ilustra a ciertos grupos de personas cuya ambición es tan desmedida que no tienen empacho en destruir las propias circunstancias que los mantienen a flote. “La gente se pone una máscara y acaba dándote la sorpresa cuando menos lo esperas. El termómetro sube al identificar para el caso a un maltratador, “quien siempre lo va a ser, con sus palabras, con sus acciones, son personas que no tienen autoestima y tienen que hacer daño a los demás y verlos sufrir para sentirse dominantes y no dominados por sus propios miedos”.

El compendio abarca consejos tan útiles y sabios como el que manda a no fiarse de toda la gente, porque a pesar de tener las mejores intenciones, pueden ceder a la traición si no están acostumbradas a ver por los demás. Mientras tanto, otros se preguntan “¿qué podemos aprender de esta historia? ¿Cuál es la gente “escorpión”? Aquella gente que se le pasa hablando mal de los demás. Aquella gente que está pensando como destruir la vida de los otros”.

“Aquella gente a la que no te puedes acercar porque sabes que invariablemente recibirás una mala palabra, una mala acción, un desplante o un desprecio. ¿Cuál es la gente “rana”? Aquella gente que ayuda a los demás. Aquella gente en la que puedes confiar. Aquella gente a la que invariablemente buscas porque deja una huella positiva en ti, ya sea una huella de cariño, amistad, lealtad, bondad, solidaridad. ¿Qué tipo de gente eres?”.

“Porque los escorpiones terminarán siempre solos, o rodeados de escorpiones o de otros animales rastreros y ponzoñosos. Las ranas podrán encontrarse con escorpiones, pero también con otras ranas, y cuando las ranas se encuentran, existe la felicidad. Aléjate de la gente ponzoñosa cuya “naturaleza” es estar escupiendo veneno y cuyas malas intenciones te pueden afectar, e incluso, no te dejarán vivir. Y algo muy importante: Los animales en la vida real no pueden decidir, por lo que actúan conforme a lo que su naturaleza les dicta”.

“Pero nosotros los humanos tenemos libertad, y con esa libertad podemos decidir la moral con la que actuamos. Cada quien decide si se rige por la moral de la rana o por la moral del escorpión; tú puedes escoger en que te conviertes”. No obstante, también se ha dicho que la fábula puede inducir al error “al ignorar la posibilidad de cambiar, de mejorar, que todos y cada uno de nosotros tenemos. Todos somos ranas y escorpiones, ya que podemos experimentar ambos extremos de la escala, pero nada está dicho, y podemos cambiar, y esa es nuestra responsabilidad… no le echemos la culpa a la naturaleza”.

Dos notas finales: Primero la mención al dicho popular: “Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico”; en alusión a que si una persona tiene ciertos comportamientos, ni duda cabe que lo volverá a hacer una vez más, pues esa puede ser su conducta habitual. Y lo segundo casi como una sentencia lapidaria: “Cada persona que llega a nuestra vida es por algo, unas vienen a aprender, otras a enseñar y otras a joder”

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