Iglesias acorraladas

Las influencias del mundo están haciendo mella en las nuevas generaciones de jóvenes que se convierten al cristianismo. Estos, en un afán sincero de evangelizar al mundo, están echando a un lado principios fundamentales bíblicos, para dar entrada a los nuevos esquemas atractivos del marketing, con el fin de crear atractivos métodos de evangelismos impregnados de esquemas e influencias del mundo. Esto se debe a que desde un principio sus pastores y maestros no supieron poner el fundamento correcto sobre el cual deben edificar sus vidas, y adoptan los esquemas externos de la metodología existente en un mundo, que, con falsa motivación, alimentan falsas experiencias, explotando las emociones.

No cabe duda que el efecto acumulativo de los cambios lentos, dentro de la iglesia cristiana, se vuelven imperceptibles a menos que tengamos una conciencia bíblica enmarcada en experiencias profundas.
La nueva filosofía del mundo consiste en hacer las cosas atractivas, sustituyendo lo difícil en fácil, y usando técnicas que en vez de confrontarlos con lo que somos, nos distrae de lo que somos, para hacernos creer que todo está bien, aunque andemos mal.

¿Cómo definir el efecto acumulativo? Como actúa la levadura en la masa de harina, ya que un mínimo de levadura, como un 5%, puede hinchar toda la masa. Al dar cabida a técnicas atractivas para el evangelismo, sin darnos cuenta, y con un buen espíritu, estamos haciendo que la masa se leude, produciéndose un crecimiento rápido, pero falso en cuanto al crecimiento de la iglesia. Las técnicas de espectáculos, imitando los esquemas mundanos, con música, luces y efectos especiales funcionan de forma atractiva, y hasta cierto punto emocional, pero no conducen a las personas a un encuentro personal y profundo con Jesucristo. Es por esta razón que si no cambiamos el enfoque hacia un evangelismo basado en la Palabra, que nos lleve a desligarnos del viejo hombre, del mundo y sus tendencias carnales, tristemente las futuras generaciones ya no tendremos iglesias evangélicas, sino círculos religiosos plagados de influencias carnales y mundanas, invadidas por la apostasía y el misterio de iniquidad, aunque creo que antes que esto ocurra veremos el arrebatamiento de la iglesia, porque ya está ahí de acción la implantación de las doctrinas de demonios.

La desorientación y falta de espiritualidad en la juventud evangélica moderna, es el producto del falso evangelio que en los últimos años se ha predicando, forjado en torno a lo atractivo y manipulativo, e ignorando lo confrontativo e informativo. Es verdad que queremos alcanzar a una gran cantidad, pero no podemos perder en ello la calidad. Debemos reconocer que como dijo Jesús, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos, y si no estamos firmes en el divorcio de la iglesia con los sistemas dominantes (las influencias del mundo) veremos cómo miles y miles de jóvenes sucumbirán dentro de un mundo cada vez más inicuo, en donde los valores serán trastocados, y se le llamará bueno a lo malo, y malo a lo bueno.

¿Cómo podemos evitar esto? Es sencillo, volviendo a la vida de oración, a la profundidad en la Palabra de Dios y al apartarnos de iniquidad si invocamos el nombre del Señor, pero ¿qué es iniquidad? Todo aquello que la Biblia catalogue impiedad o maldad.

Todo método atractivo en el culto evangélico, llámese como se llame, no podrá jamás producir un impacto transformador en la vida de las personas, por lo cual tendremos que estarlos entreviendo, y anestesiar su conciencia para vivir en pecado, motivándolos para ser mejores humanamente hablando, pero no podríamos llevarlos a vivir en santidad, conforme a los postulados de la Palabra, porque dice, el que permanece en él, debe andar como él anduvo.

mariofumero@hotmail.com
www.contralaapostasia.com

 

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