Dos pruebas para detectar cáncer de próstata

Es importante que los varones mayores de 40 años se realicen una prueba de antígeno prostático y un análisis de tacto rectal.

“Hay que hacer las dos pruebas porque aumenta la probabilidad de predicción. Hay hombres que nada más se hacen el antígeno prostático, pero el 18% de los antígenos normales pueden tener cáncer”, señala Mario Alberto Martínez Romero, presidente del Consejo Nacional Mexicano de Urología.

El especialista en urología dice que muchos hombres no permiten que el médico haga el tacto rectal porque tienen prejuicios sobre esa revisión.

Sin embargo, afirma “el tacto rectal no es doloroso ni tendría por qué avergonzar a los pacientes”.

Importante.

“Es un tabú relacionado a la sexualidad, pero no tiene nada que ver con la sexualidad, tiene que ver con su salud”, menciona.

Martínez Romero explica que el antígeno prostático mide la concentración en la sangre de una proteína producida por las células de la glándula prostática, la cual se encuentra en niveles elevados en hombres con cáncer de próstata.

No obstante, se han registrado casos de varones con bajas cantidades de esa proteína que sí tienen cáncer u otros con altos niveles, pero sin cáncer.

Recomienda, por ese motivo, que el paciente realice además el examen digital rectal, el único que permite detectar una protuberancia sospechosa en la próstata.

Para que cada vez más varones se acerquen a estos chequeos médicos, apunta, deben lanzarse campañas precisas, claras y constantes sobre el tema. “Primero, que se concienticen, que sepan que existe el cáncer de próstata.

Muchos hombres ni siquiera saben que tienen próstata y menos que les puede dar un cáncer, por eso es importante que vayan a revisión”.

Sobre el cáncer

  1. El cáncer empieza en la glándula prostática. La próstata es una pequeña estructura con forma de nuez que forma parte del aparato reproductor masculino. Este órgano rodea la uretra, el conducto que transporta la orina fuera del cuerpo.
  2. Algunos síntomas son demora o lentitud para iniciar la micción; goteo o escape de orina, con mayor frecuencia después de la micción; chorro urinario lento; esfuerzo al orinar o no ser capaz de vaciar toda la orina, y sangre en la orina o el semen.

 

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